SOLUCIÓN CONSTRUIDA
lunes, 31 de enero de 2011 by grupo 38 in


La obra acabada, tal como puede verse , no presenta sustanciales
modificaciones respecto al proyecto ejecutivo, por lo menos en la organización en
planta. No obstante, es posible reconocer, por un lado, algunas rectificaciones
debidas sin duda a razones económicas y, por otro, una serie de decisiones de
última hora que Sostres tomó, según su costumbre, guiándose por lo que la obra
iba sugiriendo a medida que avanzaba la construcción.

Seguramente la decisión de eliminar el revestimiento en chapa de madera
de castaño (o roble) que estaba previsto para la pared del living, se debió al escaso
presupuesto. Y es probable que las mismas razones obligaran a la supresión de las
correderas revestidas de madera de nogal, previstas como separación entre el
living y el pasillo que conducía a las habitaciones que, de este modo, fue eliminado.




Las demás modificaciones pueden atribuirse, más bien, a decisiones
tomadas por Sostres con la voluntad de introducir en la obra un mayor grado de
abstracción. Mientras la casa toma forma, Sostres define una serie de ajustes que,
poco a poco, conseguirán esa esencialidad que, en la obra acabada, permitirá la
disolución de los elementos en la composición de conjunto, otorgándole así su
intrínseca calidad poética.

Se elimina el parapeto opaco en la planta terraza (descrito en la memoria
técnica como “de plástico ondulado Inerga de color azul”), prefiriendo, en su lugar,
colocar unos vidrios traslúcidos enmarcados en un discreto perfil metálico.

Un fino pasamano protegerá la terraza, subrayando a modo de cornisa, la
silueta de la planta. El mueble estantería que, en el plano definitivo, todavía
interrumpe el eje que atraviesa la casa, es sustituido por un radiador de elementos
verticales pintado de color oscuro que, al mismo tiempo, filtra la vista hacía el
jardín desde el acceso e intensifica el juego de líneas de luz y sombra que se
producen en el patio.

Por último, el patio cambia radicalmente su expresión. La intención de
dejarlo descubierto y de instalar en él un árbol es definitivamente abandonada,
para realizar una versión más abstracta, con un área cubierta con gravilla de
mármol, una franja pavimentada y otra ocupada por un pequeño espejo de agua.
La pérgola que, en el segundo anteproyecto, cubría parte del patio se
convierte, al final, en una persiana de librillo de madera dispuesta horizontalmente.

El dormitorio principal, que en los dibujos de la planta del proyecto parecía
que iba a abrirse al patio por un amplio ventanal, queda, al fin, clausurado por un
tabique y excluido del disfrute de la visión del jardín a través del núcleo de la casa,
según una decisión que nos resulta aún misteriosa. Las cuatro caras del patio
quedan, de esta forma, definidas por dos diedros, uno opaco y otro transparente.
Sobre el primero se proyectarán las sombras lineales de las lamas y estas sombras
serán reflejadas y reproducidas por el segundo. Al juego contribuye el agua del
pequeño estanque, de modo que cotidianamente en el interior de la casa se repite
el espectáculo, continuamente variado, de la superposición por trasparencia de
reflejos de sombras y sombras de reflejos. Se trata de un meticuloso caleidoscopio
que inserta en la casa el eje del tiempo, en sus dos acepciones; marca día tras
díael pasar de las horas y renueva el canto de los atrios antiguos, donde también
se hallaba, en el impluvio, la presencia del agua.

Privado de la necesidad lógica con respecto a la organización del programa y
reducido a su pura condición de elemento espacial “Un espacio dentro de un
espacio. Un espacio dentro de un volumen”, el patio de la casa Moratiel condensa
en sólo doce metros cuadrados la esencia de lo doméstico.

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