Durante el mes de febrero del año 1956 Sostres realiza, para la casa Moratiel, dos anteproyectos completamente distintos.
Resulta complicado definir con exactitud si se diseñaron simultáneamente, o si uno de los dos anticipó al otro. La secuencia lógica de las operaciones deja suponer que los límites y las dificultades encontradas en la resolución de uno de ellos, puedan haber sido la razón para empezar a plantear una segunda hipótesis.