El proyecto definitivo resulta de un trabajo que afina y precisa el segundo anteproyecto reduciendo el programa (desaparecen tanto el pabellón de invitados como la piscina) y logrando una mayor claridad conceptual y visual.
Las variaciones más importantes se producen en la planta de la terraza donde aparecen dos cuerpos: el estudio acristalado con chimenea, que en el anteproyecto era simplemente un porche, y el volumen cilíndrico opaco del office por donde asciende la escalera de caracol desde el garaje y la cocina . Se trata de una curiosa inversión de elementos derivados de la planta baja de la casa de Niemeyer y colocados sobre la azotea.
Los dibujos de las fachadas indican que Sostres todavía estaba pensando –como ya sucedía en el segundo anteproyecto– en una delgada pared, a modo de biombo, que pudiera relacionar el volumen del office con el volumen del estudio y que al mismo tiempo protegiera la terraza-solarium del viento y de las vistas desde la calle. La imagen resultante remite a las azoteas del universo lecorbusieriano.
Los dos patios laterales (el de la zona de servicio y el del comedor) se han fundido ahora en un único espacio, mientras que el patio central ha sufrido una contracción en sus dimensiones (obsérvese cómo en el segundo anteproyecto el patio llegaba hasta la fachada principal).
La escalera que conecta el jardín a la terraza ha sido separada de la fachada y realizada con una ligera estructura metálica que deja leer cada escalón como un plano horizontal.
El alero que protege del sol la sala de estar y la losa de cubierta del estudio dialogan entre sí y con la escalera, reducida a geometría sensible. Asimismo la pared de fachada que delimita el acceso a la zona de servicio, sobre la rampa del garaje, se prolonga hasta
la proyección del vestíbulo de acceso, escondiendo completamente el volumen de los servicios y actuando como contrapeso visual a la otra pared que marca el área de los dormitorios.
Los alzados enseñan la aplicación de dos principios que Sostres en sus escritos había indicado como fundamentales en la arquitectura moderna: “polimaterialismo y cromatismo”.
Entre ellos, la puerta, dividida en dos hojas, una fija y con un despiece de vidrios horizontales y la otra, móvil, de madera que muestra sus vetas, acentúa la variedad de texturas y colores.
El forjado de la cubierta muestra su espesor y, como una línea, subraya el volumen de la vivienda, sirviendo de plano de apoyo para los cuerpos de la azotea.
Por todo ello, no es posible precisar si la decisión final de revocar y pintar los muros de la fachadas norte y sur, ocultando la línea del forjado, fue motivada por razones económicas o bien por el deseo de dotar a la casa de un mayor grado de abstracción.








